Fotografías

martes, 23 de junio de 2009

Cocineras del Refectorio sirviendo a los niños


Peter almorzando

Recreación en el patio del Refectorio



Clases de nivelación en el Refectorio


Peter en su casa cuidando de sus hermanos


Peter y sus hermanos








Al ayudar al Refectorio ayudas a un niño

lunes, 22 de junio de 2009

El Refectorio Infantil San Francisco de Asís es una institución que desde su creación ha tenido la loable labor de proteger y ayudar a los niños de bajos recursos de Barranco y alrededores. Ayudarlos en su crecimiento y desarrollo para que mañana sean hombres de bien y personas que puedan brindar servicio a la comunidad.
Esta admirable tarea es un esfuerzo más de una organización privada, por suplir las carencias y necesidades que primero los padres no pueden cubrir, y segundo por la falta de oportunidades que el Estado, como órgano de gobierno, tiene la obligación de crear.
Los padres deberían ser los primeros maestros de los niños, de los que aprendan el respeto por los demás, el amor por el prójimo. A quererse a sí mismo y practicar valores para ser un hombre de bien.
Pero la procedencia de la mayoría de estos niños por no decir de todos, son de hogares muy humildes, de familias disfuncionales, donde sólo tienen al padre o la progenitora.
Esto sumado a la falta de trabajo, principal problema de nuestra frágil sociedad, deja a estas familias en un estado de carencia permanente, de insatisfacción, tanto fisiológica como espiritual.
Ya no es increíble saber que estos niños tienen que trabajar antes de ir al colegio, o al regresar de sus horas de estudio. Que tienen que distribuir su tiempo entre las clases y el duro trabajo. Hasta para ellos mismos dejó de ser admirable. Es una obligación, la supervivencia en los peores casos.
No se pueden solucionar todos sus problemas, que son tanto de forma como fondo, terminar con la pobreza en el país, es un problema que engloba políticas de gobierno, medidas económicas, un adecuado presupuesto para la construcción de colegios, de implementación de servicios básicos en los barrios jóvenes. En realidad una restructuración del sistema.
Lo que sí podemos hacer y está a nuestro alcance, en nuestras manos, es ayudar, de la forma más pequeña y más simple para nosotros, para ellos es mucho. Cualquier donativo será bien recibido, eso de la unión hace la fuerza no es sólo una frase.
Los vecinos barranquinos y de otros distritos pueden aportar su cuota, poner ese grano de arena que cubrirá una playa, alegrará un corazón. La Municipalidad de Barranco como ente administrativo debe incentivar este apoyo, publicar en su página web, las actividades que realiza en el año para que puedan asistir, y no sólo llenar la revista municipal que sale mensualmente con fotos de inauguraciones de obras y postales que escenifican lo hermoso del paisaje del distrito, algo que ya sabemos.
Además de crear relaciones con otras instituciones de ayuda, como Caritas, Pronaa, organizaciones como Adra.
Es importante también las relaciones y el conocimiento de los medios de comunicación para que haga público y conocido esta institución que brinda ayuda de forma transparente y desinteresada.
No hay que esperar que sucedan situaciones como de los niños que mueren de frío en Puno para ayudar, para unirnos, para poner un ánfora, unidos en las catástrofes, pero separados en el día a día, en la vida común.

Entrevista a la directora del Refectorio Infantil San Francisco de Asís

Cuando la familia se disuelve

Son las cinco de la mañana, el viento y la neblina cubren las calles de Barranco. Se observan caminar a cuatro mujeres por la avenida Grau, que entran apresuradas en la casona de la Parroquia Santísima Cruz de Barranco, Refectorio Infantil San Francisco de Asís. Alrededor de las seis de la mañana comienzan a llegar niños de todas las edades, desde los 5 años hasta los 13 años, con diferentes uniformes escolares. Una hora o una hora y media después, los niños se retiran apresurados.

El Refectorio Infantil San Francisco de Asís, es una institución benéfico social. Ella ayuda a los niños de escasos recursos que estudian en los colegios de Barranco. Brinda básicamente el servicio de alimentación: desayuno, almuerzo y lonche. Adicionalmente brinda servicio de pedagogía, terapia de lenguaje, catequesis y confirmación y talleres de costura o repostería para solventar alguno de sus gastos. El Refectorio no tiene mucho apoyo, salvo donadores de instituciones extranjeras o personas caritativas, a todos los que participan de él, se les pide la suma de un S./ 1.00 o de S./ 1.50 por el servicio de alimentación.

La familia de estos niños, no cuenta con una buena situación económica, algunos no cuentan con educación, tienen problemas sociales o psicológicos. Todos estos problemas son vistos por el Refectorio y hacen lo posible por ayudarlos.

Uno de esos niños es Peter, tiene 13 años, cursa el segundo año de secundaria, vive con sus dos hermanos, con su mamá y su padrastro. Tiene cerca a sus tías y a su abuela materna, que los cuidan cuando su mamá no puede.

Su madre termino primaria, pero no la secundaria, sus hermanas igual. Al quedar embarazada de Peter tuvo que dejar la secundaria y recursearse de lo que encontraba. El padre de Peter la ayudo por un tiempo, pero luego escapó a sus responsabilidades. Encontró una nueva pareja, con él tuvo a sus dos hijos: Anthony y José. Su nueva pareja es un hombre corpulento, de mirada profunda y fulminante.

El Refectorio Infantil San Francisco de Asís tuvo contacto con el niño a través de la directora del colegio Antonio Raimondi. Ella le contó el caso de Peter.
Al quedarse sin padre y con su familia en bajos recursos, comenzó a trabajar en la calle vendiendo caramelos o limpiando carros. Cuando tenían algo de dinero podían comer, de lo contrario podían pasar días y días. Su padrastro esta metido en problemas de alcohol, por lo que es muy difícil encontrar algún trabajo para él. Su mamá se dedica a lavar ropa en casas ajenas. Sus hijos se quedan con su tía, ella hace lo que puede por ellos, pues su situación también es parecida.

El Refectorio Infantil San Francisco de Asís, se contacto con su madre y explico la labor que desempeñan. El desayuno, almuerzo y algunas clases de tutoría si son necesarias. De este modo, Peter y sus hermanos se integraron al Refectorio. Los niños aprendieron a comer, se integraron con otros niños, tenían mejores oportunidades para aprender, etc.

Luego de un tiempo, el Refectorio se enteró que su padrastro los maltrataba física y psicológicamente cuando no obtenía lo que deseaba. Su madre no sabía que hacer, en ocasiones se dejaba llevar por su pareja y omitía las agresiones. Después de intentos del Refectorio por lidiar con uno de estos problemas, haciendo entender a la madre el daño que les hacía a sus hijos y de tratarle de hacerle cambiar, logró mantener un estado de armonía en la familia durante un tiempo. Sin embargo poco tiempo después, los niños dejaron de asistir al Refectorio sin ningún aviso, la asistenta social del Refectorio investigo sus ausencias, sus problemas familiares se agravaron, en ese momento el Refectorio pidió a la DEMUNA de Barranco su intervención, Peter paso al cuidado de sus tías, pero sus hermanos no.

Mientras se hacían los papeleos necesarios para poder obtener la custodia de sus dos hermanos. Su madre y padrastro, se fueron de la que era su vivienda con los niños.

Hasta hoy no se conoce el paradero de sus hermanos. Hace dos meses, a Peter se le hizo un examen médico con la intervención del Refectorio, en este examen, se conoció que Peter sufre de tuberculosis.

Sus tías no tienen el dinero suficiente para el tratamiento, el Refectorio hace lo posible por recaudar fondos para su tratamiento. Por el momento se le ha ayudado con algunos víveres y unas medicinas. Pero no todo queda ahí pues el problema de sus hermanos es lo que más le preocupa.

Las personas que deseen pueden hacer sus donativos a la institución para apoyar a niños como Peter.

Informes: Sra. Luz Marina Velarde
Dirección: Av. Grau 325 – Barranco
Celular: 975165961