Cuando la familia se disuelve
lunes, 22 de junio de 2009
Son las cinco de la mañana, el viento y la neblina cubren las calles de Barranco. Se observan caminar a cuatro mujeres por la avenida Grau, que entran apresuradas en la casona de la Parroquia Santísima Cruz de Barranco, Refectorio Infantil San Francisco de Asís. Alrededor de las seis de la mañana comienzan a llegar niños de todas las edades, desde los 5 años hasta los 13 años, con diferentes uniformes escolares. Una hora o una hora y media después, los niños se retiran apresurados.
El Refectorio Infantil San Francisco de Asís, es una institución benéfico social. Ella ayuda a los niños de escasos recursos que estudian en los colegios de Barranco. Brinda básicamente el servicio de alimentación: desayuno, almuerzo y lonche. Adicionalmente brinda servicio de pedagogía, terapia de lenguaje, catequesis y confirmación y talleres de costura o repostería para solventar alguno de sus gastos. El Refectorio no tiene mucho apoyo, salvo donadores de instituciones extranjeras o personas caritativas, a todos los que participan de él, se les pide la suma de un S./ 1.00 o de S./ 1.50 por el servicio de alimentación.
La familia de estos niños, no cuenta con una buena situación económica, algunos no cuentan con educación, tienen problemas sociales o psicológicos. Todos estos problemas son vistos por el Refectorio y hacen lo posible por ayudarlos.
Uno de esos niños es Peter, tiene 13 años, cursa el segundo año de secundaria, vive con sus dos hermanos, con su mamá y su padrastro. Tiene cerca a sus tías y a su abuela materna, que los cuidan cuando su mamá no puede.
Su madre termino primaria, pero no la secundaria, sus hermanas igual. Al quedar embarazada de Peter tuvo que dejar la secundaria y recursearse de lo que encontraba. El padre de Peter la ayudo por un tiempo, pero luego escapó a sus responsabilidades. Encontró una nueva pareja, con él tuvo a sus dos hijos: Anthony y José. Su nueva pareja es un hombre corpulento, de mirada profunda y fulminante.
El Refectorio Infantil San Francisco de Asís tuvo contacto con el niño a través de la directora del colegio Antonio Raimondi. Ella le contó el caso de Peter.
Al quedarse sin padre y con su familia en bajos recursos, comenzó a trabajar en la calle vendiendo caramelos o limpiando carros. Cuando tenían algo de dinero podían comer, de lo contrario podían pasar días y días. Su padrastro esta metido en problemas de alcohol, por lo que es muy difícil encontrar algún trabajo para él. Su mamá se dedica a lavar ropa en casas ajenas. Sus hijos se quedan con su tía, ella hace lo que puede por ellos, pues su situación también es parecida.
El Refectorio Infantil San Francisco de Asís, se contacto con su madre y explico la labor que desempeñan. El desayuno, almuerzo y algunas clases de tutoría si son necesarias. De este modo, Peter y sus hermanos se integraron al Refectorio. Los niños aprendieron a comer, se integraron con otros niños, tenían mejores oportunidades para aprender, etc.
Luego de un tiempo, el Refectorio se enteró que su padrastro los maltrataba física y psicológicamente cuando no obtenía lo que deseaba. Su madre no sabía que hacer, en ocasiones se dejaba llevar por su pareja y omitía las agresiones. Después de intentos del Refectorio por lidiar con uno de estos problemas, haciendo entender a la madre el daño que les hacía a sus hijos y de tratarle de hacerle cambiar, logró mantener un estado de armonía en la familia durante un tiempo. Sin embargo poco tiempo después, los niños dejaron de asistir al Refectorio sin ningún aviso, la asistenta social del Refectorio investigo sus ausencias, sus problemas familiares se agravaron, en ese momento el Refectorio pidió a la DEMUNA de Barranco su intervención, Peter paso al cuidado de sus tías, pero sus hermanos no.
Mientras se hacían los papeleos necesarios para poder obtener la custodia de sus dos hermanos. Su madre y padrastro, se fueron de la que era su vivienda con los niños.
Hasta hoy no se conoce el paradero de sus hermanos. Hace dos meses, a Peter se le hizo un examen médico con la intervención del Refectorio, en este examen, se conoció que Peter sufre de tuberculosis.
Sus tías no tienen el dinero suficiente para el tratamiento, el Refectorio hace lo posible por recaudar fondos para su tratamiento. Por el momento se le ha ayudado con algunos víveres y unas medicinas. Pero no todo queda ahí pues el problema de sus hermanos es lo que más le preocupa.
Las personas que deseen pueden hacer sus donativos a la institución para apoyar a niños como Peter.
Informes: Sra. Luz Marina Velarde
Dirección: Av. Grau 325 – Barranco
Celular: 975165961
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